Este post es para hablar un poco de ciertos colectivos (omnibus, porque ya de 21 asientos muchos no quedan). En fin, esto no va para hablar de colectivos en si, pero si del espantoso diseño que se impuso recientemente, luego de la desaparicion de "el detalle" y los buses de piso alto tradicionales.
El "Semi Bajo" nacional.
Este diseño, elaborado por mentes sagaces que nunca se desplazan en medios masivos de transporte, pero si piensan en llenarse las arcas propias y brindar abundantes ventajas (para los dueños de las empresas que los tienen). está compuesto de las siguientes partes, a saber:
1) Medio salón de piso bajo, que permite generalmente el acceso de una silla de ruedas (a veces dos).
2) Escalerilla de buque, muy práctica en los buques, pero fuera de lugar en un omnibus, salvo que circule por el barrio de la boca en días de lluvia.
Esta comunica con el...
3) Salón de piso alto, para los "high life", o jailaifes.
Entre la puerta de entrada (baja) para pasajeros con piernas que todavía funcionan, y la puerta del medio (que inexorablemente poseen los bólidos), el "pasillo bajo" discurre entre los guardabarros (alteados) de las poderosas ruedas diretrices, creando el:
2a!) Manga de la muerte 1. Escenario de silencionsas batallas (y no tanto) entre miembros del pasaje.
La escalerilla de buque, en alguno de estos vehículos constituye una segunda manga de la muerte, con más gente estacionada, con peligro además de caida de los jailaifes cuando intentan salir por la puerta del medio.
El medio salón bajo"1)", por como esta hecho, hace que quienes ocupen los "ESPACIOS RESERVADOS PARA PERSONAS CON MOVILIDAD REDUCIDA", lo hagan de manera displicente y campechana, abarcando un área de 2,5 a 4 m2, no dejando lugar para nadie mas (en los colectivos de piso alto de antaño, por mas que fueran las más pequeñitas chanchas, había un código de prioridad de paso y salvedad de pisotones, que aqui no se cumple).
El resultado es este, en dicho salón, que constituye un verdadero corralito, a veces más entorpecido por los caños de pasamaneria, los aros de agarre puestos a la altura de la cabeza, el "hueco del cojo" detrás de la "escalerilla de buque" y las "mesas sobre el guardabarro de fibra de vidrio caliente". Un corralito para ganado en pie, que va a trabajar.
El salon "superior" (clase preferencial?), para los jailaifes, constituye otro pequeño infierno ciudadano: Si la configuración de filas de asientos es "2+1", inefablemente este salón es estrecho para los que van parados, los asientos son estrechos para los que van sentados (se diseñaron para personas sin brazos, o para niños) y debido al modo de manejo y confort de marcha al que acostumbran a manejar nuestros choferes porteños, obliga a hacer extrañas contorsiones y verdaderas sesiones de lucha grecorromana con los pasamanos, para no caer al piso o sobre otro pasajero, para asi pasar de la lucha grecorromana a la lucha libre. Además, quien va arriba no puede vislumbrar por donde va el colectivo, ya que no puede ver nada hacia adelante, salvo los corazones de espejos biselados con las inscripciones "tucho y lucho" de un lado y "Jessica y Karina" del otro.
Agilidad de marcha, dimensiones inferiores al OA 105 "shoe box" del Detalle, frenos a disco hasta en la rueda de auxilio, motor todo poderoso a la hora de acelerar, y un confort de marcha digno de una nave de buck rogers en el siglo XXV (por como acelera y desacelera) curso de astronautas del asfalto.
Un verdadero adefesio elaborado por brillantes mentes que nunca se subieron a un colectivo.
Al menos, las aberraciones anteriores eran medianamente tomables. Estas no.
En las horas pico son un suplicio, y vacios son un peligro por convertirse en un "samba" como los de los parques de diversiones, pero movil.
Con tal de pagar menos por unidad por la posibilidad de acarrear minusválidos, logran lo que habían pensado que habían logrado, pero no asi. Que el viaje sea una experiencia única.
Si quieren hacer un piso bajo, que por favor vean diseños en otras partes del mundo, que los hay de colectivos y muy buenos. En cambio estos, fueron elaborados por personas que viajan en auto. Como las máquinas expendedoras de boletos "por favor indique su destino..." (pregunta filosófica y profunda que te hace la Klüssendorf a las 6 de la mañana), que fueron ideadas por gente que tampoco viaja en colectivo, o como la tolva arroja monedas de la Monebus, delicia de choferes con kilómetros de resentimiento y paranoia.
El transporte público está hace años colapsado en esta ciudad, pero nuestros "tecnicos argentinos" lo lograron de nuevo, amigos.
Gloria a
Metalpar, y a otras (
puma),
Mas (
expo Buses 2007)
El colectivo es un mal necesario, estamos de acuerdo. Pero ¿tanto mal es necesario?